Salar de Uyuni

Ubicado en el departamento de Potosí, en el suroeste de Bolivia, con sus 10.582km² (4.085 millas cuadradas) Uyuni se erige como el salar más grande del mundo y uno de los tantos destinos exóticos del país altiplánico, a la no despreciable altura de 3.650 msnm, cerca de la hermosa cresta de la Cordillera de Los Andes.

Hace 40 mil años Uyuni era parte del Minchin, un gigantesco lago pre-histórico que se secó y dejó como vestigio dos lagos que hoy ‘aparecen y desaparecen’, los lagos Poopó y Uru Uru, además de dos grandes desiertos salinos, el Coipasa y el Uyuni. La dimensión de este último es tan inmensa que, al posarse en su centro, todo lo que se ve en 360° es sal. Se estima que posee 10 billones de toneladas de este mineral, siendo tres veces más extenso que el salar de Atacama de Chile y hasta 25 veces más grande que el salar de Bonneville, en Utah, Estados Unidos de Norteamérica.

Con paisajes increíbles que parecen sacados de otro planeta, contrario a lo que pudiera pensarse, el salar de Uyuni cobija a las crías de tres especies de flamencos sudamericanos: el Chileno, el James y el Andino, además de un puñado de poblados que precisamente viven de la explotación del mineral, como Colchani y Coqueza, a las faldas del imponente volcán Tunupa. Además, en medio de este desierto blanco están empotradas las únicas señales de vida en kilómetros a la redonda: La escarpada Isla Pescado, cubierta de gigantescos cactus que superan los 10 metros de altura, y la isla Incahuasi, a 22km al sureste de la primera.

Uyuni

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Isla de Pescadores, Salt lake Uyuni in Bolivia

El punto de partida de esta aventura es el pueblo homónimo, ubicado a unos 100kms del salar, un centro urbano modesto que parece haber quedado perdido en el tiempo y en el que la oferta turística es bullante, variada y, por sobretodo, económica: Desde recorridos por el día hasta dos, tres y cuatro días, que van desde los USD $50 a $120 dólares, permitiendo adentrarse de lleno en la cultura boliviana e inclusive a dormir en hoteles construidos en sal.

Paso obligado es el Cementerio de Trenes, a las afueras de la ciudad de Uyuni, así como el poblado de Colchani -punto intermedio para almorzar y abastecerse- y la particular Coqueza, un pequeño pueblito en donde los pasajeros disfrutan de su primer atardecer en medio del mar de sal, en el que se realiza además un ascenso libre al Tunupa, que incluye la visita a una gruta con nativos momificados por las condiciones climáticas.

Los recorridos más extensos incluyen la Reserva Nacional Eduardo Avaroa, cerca del límite con Chile, donde es posible visitar las lagunas Verde y Colorada, bañarse en aguas termales y disfrutar de la solemne vista que ofrecen los flamencos, creando un escenario y experiencia única de espectacular belleza.

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Javier Valenzuela

Licenciado en Comunicación Social con especializaciones en Gobierno y Gestión Pública, Community Manager, Coaching y Liderazgo. Ex-manager de bandas, eterno estudiante y amante empedernido de los viajes.

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